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Última Convocatoria
al Plenario de la Junta Departamental.
Comunicado de Prensa
de la última Sesión de la Junta Departamental de Colonia
Reconocimiento al Club Plaza
por la obtención del Campeonato Clausura del fútbol uruguayo.
Presupuesto Quinquenal
del Gobierno Departamental de Colonia y votado por este Legislativo, aceptado parcialmente el dictamen del Tribunal de Cuentas, se encuentra en la Asamblea General.
Edificación
Texto del nuevo Decreto sobre Edificación y modificativas.
Directrices
Texto del Decreto sobre Directrices Departamentales de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible y modificativas.
Colonia, 21 de agosto de 1943.
 
A la Junta:
Recogiendo y llevando a la práctica una iniciativa de la Asamblea anual del Comité Patriótico de la Ciudad de Rosario, que en su última sesión, acordó rendir un homenaje al fundador de la ciudad, Don Benito Herosa, el próximo 12 de octubre, venimos a presentar el adjunto proyecto de decreto por el que se dispone el cambio del actual nombre de "Constitución" que lleva la plaza principal de aquella localidad, por el de "Plaza Benito Herosa".
Todas las poblaciones honran la memoria de sus fundadores, cuando menos, en la nomenclatura de sus plazas, calles o paseos. En Rosario no existe ningún recuerdo de carácter público de su fundador y a salvar ese olvido, conforme a la voluntad expresada en la Asamblea Popular antes citada, se dirige este proyecto.
Cuando surgen las primeras manifestaciones precursoras de aquella ciudad ya estaban lejos los tiempos de la conquista y sus hechos históricos, de otra condición eran los hombres que actuaban, ni guerreros, ni aventureros, hombres de paz y de trabajo, menestrales y labriegos, sencillos y humildes, temerosos de Dios según el acentuado espíritu religiosos de la época, leales al Rey que era lejana esperanza de protección contra la común arbitrariedad de las autoridades lugareñas, pesando sobre sus destinos, la soledad de la tierra despoblada que los aislaba, la hostilidad del aborigen como latente amenaza y la pobreza de los desposeídos que les acosaban. Sus problemas eran, la seguridad personal, el cumplimiento de los deberes religiosos y apuntaba también una aspiración de cultura mínima. Eran, su solución, la guardia militar, la iglesia y la escuela de primeras letras. Y bajo esos tres signos nació Rosario.
El Obispo de Buenos Aires, Dr. Don Manuel Antonio de la Torre, entra a nuestro desierto territorio a fines de 1772 en visita pastoral y recorre "los pagos de la otra Banda del Uruguay y Río de la Plata", hallando, dice en su informe, una gran escasez de Ministros para el "pasto espiritual" de las almas y en especial agrega, en el "Partido llamado del Río del Rosario", por lo que dispone la erección de una Capilla.
Ya en lugar cercano a aquel en que la Capilla había de levantarse, próximo a la "Estancia del Rey", existía una guardia de la que era Capitán Don Juan José González de Melo.
Las Leyes de Indias preveían, que cuando se tratare de construir o de reparar Iglesias, los fondos a esos fines destinados, fueren manejados por personas legas que recibían el título de Mayordomo Ecónomo.
Don Benito Herosa, vecino a la sazón de las costas del Rosario y del Cufré, fue el elegido para aquel cargo en cuanto a la Capilla a erigirse y propuesto por el Obispo, fue su nombramiento, confirmado por el Gobernador y Vice Real Patrono de Buenos Aires, el 17 de mayo de 1773.
Bien pronto la Capillita cobró forma tosca y humilde en una construcción de pelo a pique y quincha de paja y junto con la guardia o puesto militar, proveían, la una, a la seguridad personal y ambas daban el primer eslabón en el agrupamiento de los antes dispersos vecinos.
Y se manifiesta entonces entre aquellas buenas gentes el deseo de organizarse, de dar cohesión al pequeño inicio de vida comunal. buscando en la situación de una nueva villa, aliviar su pobreza, eliminar la desunión y la discordia, tener tierras de "pan llevar" y hacer presente a las altas autoridades la "necesidad que nos ocurre para la enseñanza de primeras letras a nuestros hijos".
Es Herosa nuevamente, el designado para dar cima a la obra. Desde ese instante se consagra a su realización, sin medir sacrificios, luchando contra la inercia de la autoridad, contra la avaricia y las influencias de los poderosos, contra todo lo que opone obstáculo al nacimiento y arraigo de la Nueva Villa de Nuestra Señora del Rosario, Cabeza del Partido que habría de extenderse, desde el Arroyo Cufré, límite con la jurisdicción de la Gobernación de Montevideo, Río de la Plata hasta la Barra de San Juan, Arroyo de los Migueletes, lindando con las tierras que habían poseído los expulsos Regulares de la Compañía de Jesús y al fondo, el Arroyo Grande y el Cerro de Ojollmín.
Formula Herosa, a quien, en 12 de marzo y 11 de julio de 1774, han dado poderes e instrucciones sus convecinos y en cuyas instrucciones se hace la expresa referencia arriba aludida de la creación de la Escuela de primeras letras, los petitorios del caso ante el Sr. Gobernador de Buenos Aires, agita personalmente el expediente, solicita privilegios para los pobladores, describe con calor y colorido como ha de ser, según lo imagina, la Nueva Villa en todos sus detalles, discute con el Teniente General y Auditor de Guerra de la Gobernación que le opone reparos; obtiene un informe favorable del muy ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad de Buenos Aires, que ejerce jurisdicción sobre estas tierras, el que en fecha 29 de noviembre de 1774 aconseja se acceda a la creación de la Nueva Villa y al fin el 24 de enero de 1775, el Señor Gobernador Don Juan José de Vértiz y Salcedo, pone a la solicitud de Herosa su "Conformado", dando sello oficial a la existencia de la Nueva Villa de Nuestra Señora del Rosario, concediendo por otra resolución posterior del 4 de febrero del mismo año y a gestión de Herosa, las tierras necesarias a los pobladores, para sus casas, Plaza y Ejido.
Se procede luego a la mensura y deslinde de las tierras y nombrado para esa operación el Piloto Don Pablo Franco, se celebra el 11 de setiembre de 1775, Junta de vecinos a la que asisten Benito Herosa, Juan José de Melo, José Rodríguez, Juan Blas González, José de Bedoya, Diego González, Lorenzo Santuchos, Pascual Martínez, Juan Rodríguez Coutiño, Luis Morales, Francisco Morales, Andrés de la Quintana, Alejandro de los Reyes, José Marreros, Anacleto Santuchos, Francisco Suárez, Tomás Rodríguez, Victorino Gómez y Francisco Domínguez, en cuya Junta da cuenta Herosa de las diligencias corridas, se admite y acepta como vecino a Don José Quintana (quien va a ser el primer Maestro, Notario Eclesiástico y Secretario de Juntas) y se designan las autoridades que han de presidir la mensura. Dio comienzo ésta en la Barra del Cufré el 13 del mismo mes y continuó por los límites antes expresados del Partido, hasta que el día 39, se midió el Ejido y se colocaron, como signo material y jurídico del alfoz de la Nueva Villa, los cuatro marcos de su traza, diciéndose en la parte final del acta que constata el hecho: "Igualmente se hizo la delineación de la Villa en los mismo términos que constan en los pedimentos de nuestro apoderado y Primero Fundador Don Benito Herosa".
Coincide la época de la fundación de Rosario (segunda población, en el tiempo dentro del actual territorio de nuestro Departamento) con la transformación que va a operarse en el medio rural, pasando de las vaquerías a las primitivas estancias, con apropiación de la tierra de los rincones formados por los ríos y arroyos para encerrar el ganado sobre el cual y por extensión sobre la tierra, se ejerce dominio.
Desde 1752 los Bethlemitas, orden religiosa, tenían, por concesión de la Real Audiencia, el uso de los terrenos realengos comprendidos entre el Arroyo del Rosario, Río de la Plata y Arroyo Sauce y en el fondo el Corral del Rey y era también poblador de antiguo, en esa misma comarca Don Félix Sánchez.
Iniciada la apropiación de la tierra se lanzan a obtener su población y reconocimiento en extensiones desmedidas algunos de los propios vecinos de la Nueva Villa, en forma tal, que amenazan despojar a los demás y convertirse en vasallos.
Herosa toma partido por los desposeídos y en enérgicos términos, que realizan su alto espíritu de justicia una exacta visión, se dirige al Virrey denunciando a los usurpadores. Lentamente se desenvuelve el proceso y al fin se obtiene del Virrey, en auto de 12 de junio de 1781, una resolución, conforme a las Leyes de Indias (que hoy por cierto no podría obtenerse) declarando común el uso de las canteras, pastos y montes, nombrándose Alcalde de la nueva Villa por cinco años a Don Benito Herosa, fijándole su competencia y jurisdicción territorial y en cuanto a las tierras se manda justifica los extremos de población, siembra y plantación.
Y en cumplimiento de ese auto, se procede por Herosa al reparto de las tierras de la Villa, ejido, Propios, Dehesas y Chacras, tomando posesión en estas últimas cincuenta y cuatro individuos que de inmediato se entregan a la labor agrícola.
Llena además Herosa como capitán de Milicias las funciones propias de aquella dura época. El problema del portugués afecta, por su vecindad, a la nueva Villa, y sus pobladores, no obstante haber pedido se les relevara del servicio de guaridas, revistas y alardes, deben con su Capitán, prestar apoyo y concurso efectivo. a las fuerzas militares en distintas oportunidades.
Más, esta actividad, no desvía a Herosa de su celo por el adelanto de la Nueva Villa y en plena campaña de 1777, cuando las fuerzas de Cevallos están próximas a llegar a la región, reúne aquel la Junta de Vecinos y, dando cumplimiento a las instrucciones recibidas de sus comitentes, propone y es nombrado el 10 de abril de 1777, como Maestro de Primeras Letras Don José Quintana quien era ya Notario Eclesiástico y que "a costa del Cuerpo del vecindario" se le haga casa al Maestro sin más destino que el fin de que se trata. "Y velando además, por los menores sin tutor y por los pobres y naturales, solicite también de la Junta, se les nombre Defensor, recayendo esta designación en Don Nicolás Antonio Hernández.
Admirable preocupación, que revela los nobles sentimientos de Don Benito Herosa, por la educación de los niños y la defensa y protección de los desamparados y que coloca a este ilustre varón, que tan altas virtudes poseía, en el sitial de un verdadero fundador de pueblos.
Para los que estudian, aún a grandes rasgos, los orígenes de la Ciudad de Rosario llama poderosamente la atención el contenido democrático impreso por Herosa a la incipiente organización jurídica de la nueva Villa. La autoridad suprema la ejerce la Junta de Vecinos que frecuentemente se reúne; allí, en presencia de todos. Herosa rinde cuentas de sus actos de Primer Fundador; allí, se verifican los inventarios de la Capilla, los gastos y apremios de la comunidad, la forma de su pago, el reparto de las tierras, las obligaciones de los vecinos y todo cuanto otro problema les mueve e interesa. No es un Ayuntamiento restringido en número, es todo el vecindario el que actúa en funciones de gobierno directo. Y Asamblea hubo a la que se dio entrada a una mujer que asiste a título de viuda, como también, en el reparto de tierras, se les tiene en cuenta, a las viudas de los que fueron convecinos.
Figura de tan singular relieve, más aun para aquella época de fuertes pasiones en la que las leyes aun siendo buenas, se aplicaban a tantos centenares de leguas del centro de autoridad que podían desnaturalizarse impunemente, había de encontrar enemigos dispuestos a combatirlo y a aniquilarlo, a él y a su obra.
En su contra se movieron poderosas influencias aliadas a intereses adversos a aquella obra de civilización y, contando con la incomprensión de las altas autoridades, si bien lograron entorpecer el crecimiento de la nueva población, no quebrantaron por cierto el valeroso y elevado ánimo de su gestor ni del núcleo de los pobladores que permanecían allí, aferrados a la tierra, sufriendo las vicisitudes de los prolongados conflictos, con los Bethlemitas, que llegaron hasta el desalojo de una parte de los vecinos con arrasamiento de casas y sembrados, con Don Félix Sánchez que cedió, luego con Don Francisco Medina, que los trató como intrusos, más tarde con el Gobernador de Montevideo que pretendía vender las tierras, venciendo al fin, la voluntad de arraigo en el lugar elegido por Herosa.
Y cuando en 1810, muerto ya el fundador en 1775 sostienen los pobladores el último conflicto de la ápoca colonial, encabezados por el Alcalde Don Gerónimo Alonso -ante la amenaza del nuevo despojo que se intenta, vuela el recuerdo de los amenazados hacia la memoria de Don Benito Herosa y su ejemplar conducta, su amor y su fe en los destinos de las Nueva Villa, son puestos de relieve en emotiva carta del Alcalde, frente a los tortuosos procederes de los enemigos de su obra que intentan una vez más destruirla.
Poca preocupación hubo hasta hace poco por la historia local de Rosario.
Se recibieron y admitieron como exactas versiones basadas , unas, en hechos ciertos; pero mal interpretados y otras, sin más valor real que el de interesantes leyenda, fruto imaginativo de relaciones sobre hechos confusamente conocidos.
Para nuestro historiados máximo de la época colonia, Don Francisco Bauzá, tuvo su origen la Ciudad de Rosario en un campamento militar de la expedición de Cevallos en 1777, en torno al que se agruparon los vecinos, buscando seguridad y constituyeron una población que dice aquel, fue más tarde la Villa de Rosario.
Por suerte, para su debida rectificación, Bauzá fundamenta su afirmación en una referencia al diario llevado por el Piloto don Andrés de Oyarvide, miembro de la 2ª Partida de Demarcación entre las posesiones de España y Portugal, en cumplimiento del Tratado de 1777, Partida que a fines de 1783, hiciera el viaje por tierra de Colonia a Montevideo, llevando Oyarvide, al igual que otros miembros de esa expedición, Cabrera y Alvear, anotaciones diarias sobre el recorrido.
Basta leer el pasaje del Diario de Oyarvide, que hace referencia a aquel Campamento, para dejar probado que solo por un error geográfico pudo confundir Bauzá la población que existió en la margen izquierda del Arroyo del Rosario, precisamente en el paraje llamado hasta hoy de la Guardia Vieja, con la naciente Villa de Nuestra Señora del Rosario situada en la margen derecha del Colla.
Dice así Oyarbide: "...a las tres leguas largas llegamos ya de noche a la Capilla del Colla, que a la presente se estaba fabricando inmediata al Arroyo del mismo nombre, donde hicimos alto y hay aquí algunos ranchos de familias pobres".
Y más adelante agrega: "El día 31 de diciembre continuamos la marcha pasando el dicho Arroyo Colla, que tiene arboledas en sus orillas y a la legua corta hacia el NE y E cortamos otro que llaman del Rosario también con arboledas de poco uso; y distante de éste un tercio de milla para el Este hay una guardia nombrada del campamento, que resulta de haber estado aquí el de la tropa que custodiaba la caballada y boyada del Rey cuando la guerra de 1777 con los Portugueses para evitar alguna invasión de éstos y que efectivamente la tenían premeditada al no venir la paz que todo lo sosegó. Con motivo del dicho campamento concurrieron varias familias formando ranchos de paja para su habitación, de las que aún subsisten algunas y con poco arbitrios".
Las transcripciones hechas son suficientes para demostrar el involuntario error de Bauzá, repetido luego por otros historiadores.
Otra versión, acogida y ampliada con detalles por Barcón Olesa en su interesante monografía de la Región del Colla, establece que el origen de la Ciudad se debió al Saladero fundado por Don Francisco de Medina y al hecho de que éste cedió el terreno, a condición de que se fundara un pueblo con su Iglesia correspondiente bajo la advocación de la Virgen del Rosario, agregando que Medina fue preso, así como que el Saladero estaba establecido en la confluencia del Sauce con el Río de la Plata.
Si bien es cierto que Medina, hombre de vastas empresas y de gran fortuna, instaló una fábrica de salazón de carnes, sobre la Costa del Arroyo Rosario y no en el lugar en que indica el Señor Barcón Olesa, pues lo que hubo en la confluencia del Sauce fue un embarcadero y depósito al servicio del Establecimiento principal, sito como hemos dicho en la Costa del Rosario (Margen derecha) próximo al hoy Puerto del Rosario, no es exacto que haya hecho donación alguna de sus tierras en favor de la NUeva Villa, ni tampoco que le hayan prendido.
Don Francisco Medina falleció el trece de agosto de 1788, habiendo otorgado poder para testar a Don Francisco Ortega, Comandante de Resguardo, nombrando además a éste y a Don José Guerra como sus Albaceas e instituyendo como su heredera a su Alma, en la Ciudad de Buenos Aires el 28 de noviembre de 1787, ante el Escribano José García Echaburu, y en esa disposición para nada se menciona a la Nueva Villa ni a la Virgen del Rosario, de la cual por otra parte se deduce que no era devoto Medina, porque en el inventario de sus bienes, en una minuciosa descripción que se hace de los muebles, aparecen diversas imágenes y ninguna es la de aquella Virgen, cuyo nombre tampoco lleva ninguna de sus embarcaciones.
Igualmente, en lo de la prisión de Medina, quien murió antes de que el Virrey Marqués de Loreto tomara intervención en sus empresas, existe una confusión, pues el que fue detenido, logrando escapar, fue su Albacea el Comandante Ortega, precisamente por estar acusado de haberse concertado con Medina y el Administrador de Aduana Ximénez de Mesa, en perjuicio de la Real Hacienda, en los negocios de salazón de carnes y otros.
Además, existen en nuestros archivos (Escribanía de Gobierno en Montevideo, expediente encuadernado de Buenos Aires - Nº 116 - Año 1777) diligencias iniciadas por Medina a fin de obtener el desalojo de los pobladores de la Villa, que consideraba como intrusos en sus campos y en cuyas actuaciones el representante de los vecinos Don Francisco Ximénez, le acusa, a Medina, de sustraer maliciosamente un expediente de mensura que constataba los derechos de aquellos, situaciones éstas como se ve, no compatibles con la presunta condición de fundador.
Finalmente, se ha dado por algunos, el acto de reparto de solares y chacras de diciembre de 1810, realizado en nombre del Gobernador de Montevideo por el Ayudante Mayor don Joaquín Álvarez Cienfuegos de Navia, el carácter de fundacional, cuando como lo hemos establecido, Rosario reconocía un origen anterior y aquel acto, si bien importante en su existencia, aunque no definitivo en el dominio de las tierras, que más tarde en plena Independencia, fue puesto otra vez en tela de juicio, no pudo ser sino efecto de una causa cuya raíz se hallaba en los verdaderos actos de fundación realizados por Don Benito Herosa, los que fueron invocados para obtener del Gobierno Español, en 1810, el reparto de tierras que realizara Álvarez Cienfuegos de Navia, con arreglo a planos trazados por el Piloto Don José de Souza.
Con lo expuesto, en forma muy sintética, fijamos la verdad histórica de los orígenes de la Ciudad de Rosario y traemos a plena luz la noble e interesante figura de su primer fundador Don Benito Herosa.
Esperamos que el proyectado homenaje de dar su nombre a la Plaza principal de aquella ciudad, contará en primer término con el apoyo del Señor Intendente Municipal, que en cumplimiento de expresa disposición legal ha de ser previamente oído y luego con el de la Junta, pudiendo afirmar que en nuestro concepto, haremos con su sanción, obra de verdadera justicia histórica. FRANCISCO BARREDO LLUGAIN - VICENTE ORIZIA - ENRIQUE LONG - LEOPOLDO FUICA.
 
LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE COLONIA
ACUERDA Y DECRETA:
 
Artículo 1º. Desígnase con el nombre de "PLAZA BENITO HEROSA" a la actual Plaza Constitución de la ciudad de Rosario.
Artículo 2º. La Intendencia Municipal adoptará las medidas necesarias para el cambio de nombre de aquella Plaza.
Artículo 3º. Comuníquese e insértese en el Libro de Decretos de la Junta Departamental.
 
SALA DE SESIONES de la Junta Departamental de Colonia a veintiuno de setiembre de mil novecientos cuarenta y tres.
 
RICARDO RUFENER, Vicepresidente.
 
AQUILES DÍAZ, Secretario.
 

 
La Paz, Octubre 12 del 2000.
Presidente de la Junta Departamental de Colonia
Sra. Claudia Maciel
De mi mayor consideración:
La Sociedad Agrícola del Rosario Oriental presidida por Doroteo García, es la que adquiere 10.000 leguas cuadradas de campo para establecer colonias agrícolas, una de ellas es la Colonia Piamontesa (Valdense) y otra la Colonia Suiza.- La persona que acompaña al Presidente en la elección de las tierras es Carlos Robillard, es quien hace todo el proyecto, planifica las granjas y la Villa de La Paz.- Planifica además el funcionamiento de las granjas con un avanzado plan de rotación de cultivos, tambo y criadero de ganado.- En dicho proyecto establece además el lugar donde debe hacerse un puente sobre el Río Rosario. Carlos Robillard es el primer administrador de la Sociedad, pero fallece en Diciembre de 1859, un año después de la fundación de la colonia que fue el 17 de Octubre de 1858 y se encuentra sepultado en el Panteón de los Franceses en el Cementerio de Rosario.- Posteriormente en 1886 se construye el primer puente sobre el Rosario en el lugar por él indicado, al destruirse se construye el actual Puente Negro inaugurado el 1 de Mayo de 1902, único puente carretero que unía la Ciudad de Colonia con Montevideo (insumergible), y fue así hasta la construcción de la actual ruta 1.- Es por este motivo que reunido con la Comisión del Patrimonio Histórico de La Paz y Rincón del Rey se me expresó la necesidad de homenajear a esta persona poniéndole su nombre al acceso al puente desde la esquina de Franklin D. Roosevelt y Rosa Butler de Pérez.
ATENTO: A lo precedente expuesto
LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE COLONIA
ACUERDA Y DECRETA:
ARTICULO 1º. Denomínese Avenida Carlos Robillard una cuadra de F. D. Roosevelt desde Rosa Butler de Pérez hasta Juan P. Ramírez y desde allí el acceso sur del puente Negro en la Villa de La Paz.
ARTICULO 2º. Comuníquese, etc.- Sin otro particular y agradeciendo desde ya su atención la saluda afectuosamente: RICARDO ARBELECHE, Edil Departamental. Prof. JORGE E. LONG, Edil Departamental (S).
 
LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE COLONIA
ACUERDA Y DECRETA:
Artículo 1º. DESIGNASE con el nombre de Avenida Carlos Robillard una cuadra de F. D. Roosevelt desde Rosa Butler de Pérez hasta Juan P. Ramírez y desde allí al acceso sur del Puente Negro en la Villa de La Paz.
Artículo 2º. Comuníquese e insértese en el Libro de Decretos de la Junta Departamental.
Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Colonia a seis de julio de dos mil uno.
 
CLAUDIA MACIEL, Presidente.
 
GLADYS MARTÍNEZ, Secretaria General.
 

Publicado Diario Oficial Nº 25.825 de 15/08/2001
 
Colonia, 18 de mayo de 2005.
Sr. Presidente de la Junta Departamental de Colonia
Edil JORGE GÓMEZ
Presente.
 
De nuestra consideración:
Los abajo firmantes, integrantes de la Comisión de Cultura, Deportes y Juventud, dando cumplimiento a lo solicitado en Oficio 833/2004 a través de una iniciativa del “Movimiento Lapaceño”, presenta adjunto a la exposición de motivos y plano correspondientes, el Proyecto de Decreto tendiente a designar una calle innominada de la Villa La Paz (C.P.) con el nombre de Pablo Esteban Long Grill, quien fuera en vida uno de los habitantes más relevantes de esa localidad. Sin otro particular, saludan atte., MIGUEL CÓCCARO – ANDRÉS PASSARINO – Prof. ARMANDO IGOA – ANDRÉS BRUGMAN – Lic. LUIS PURTSCHER – Prof. STELLA GONZÁLEZ.
 
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
La Paz, noviembre 8 de 2004.
Sres. Integrantes Comisión de Nomenclátor
Junta Departamental de Colonia.
 
Por la presente el Movimiento Lapaceño desea comunicar a vuestro Cuerpo la intención de que una calle de Villa La Paz (Colonia Piamontesa) lleve el nombre de PABLO ESTEBAN LONG GRILL, al estar abocados a rendir homenaje a quien fuera en vida una de las personas más relevantes en la historia de la Villa.
Se sugiere que la calle que lleve su nombre pueda ser la que conduce desde la intersección con Franklin Delano Roosevelt hasta el Puerto Concordia en la margen este del Río Rosario, o alguna de las que se encuentran innominadas.
A continuación brindamos datos relevantes de su vida:
Nació el 30 de marzo de 1878 en la cuarta sección judicial del departamento de Colonia siendo su padre y su madre colonizadores venidos de la región del Piamonte Italiano, ocupando una de las parcelas originales que se habían mensurado para los colonos.
Se recibe de Escribano en el año 1901, a los 23 años de edad, estableciéndose en la villa donde comenzó a ejercer la profesión.
Con fecha 9 de mayo de 1901 contrajo enlace con la señorita Ernestina Bonjour Dalmás de cuyo matrimonio nacerían 14 hijos, de los cuales perdieron un varón antes de cumplir el año. Cabe agregar que de los trece restantes ocho varones y cinco mujeres, a los cuales se les ofrecieron la posibilidad de seguir alguna carrera profesional, lograron el objetivo 8 de ellos y casi todos ejercieron su profesión en el departamento de Colonia en forma ejemplar.
Los que tuvieron la dicha de conocerlo personalmente pueden certificar que fue un ejemplo como profesional y como persona; sumamente accesible, de excelente carácter, cordial, desinteresadamente servicial de cuanta cosa se le consultara; además, era siempre colaborador de toda obra que se emprendiera, alguna de las cuales incluso era el promotor.
Cabe agregar que fue el único profesional que durante toda su existencia permaneció afincado en la villa. Apenas llegado a ésta –luego de recibirse- establece vínculos con sus pobladores, asociándose a la “Sociedad de Socorros Mutuos La Cosmopolita”, pasando a integrar posteriormente su comisión directiva, en la cual permaneció hasta que se determinó su disolución.
En el año 1902 ingresó en la Comisión Auxiliar de La Paz, la que quedó integrada con Enrique Bonjour como Presidente, Luis Jourdan como secretario y Juan Daniel Artús, Cándido García y el nombrado como vocales. La Comisión Auxiliar de La Paz fue de las más antiguas del departamento y del país, pues fue instalada en el año 1865, siendo su primer presidente Juan Costabel.
En la inauguración del “Puente Negro” que se realizó el 1 de mayo de 1902 (primer puente carretero de hierro del Uruguay), tuvo el honor de ser designado para leer el acta de fundación ante una nutrida concurrencia, dada la importancia de la obra, tan necesaria en aquel entonces, para comunicarse con la margen oeste del Río Rosario.
Posteriormente fue durante muchos años presidente primero del Consejo Local de Administración, luego de la Junta Local, siempre desplegando gran actividad. Una de sus iniciativas que aún hoy se recuerda, fue la plantación de sauces efectuada en la calle que se utiliza habitualmente para ir desde la villa hasta la Ruta 1. la que ofrecía a los que transitaban por ella una vista de singular belleza. Dichos árboles fueron talados para el ensanchado de esa calle no obstante aún se la denomina camino de los sauces.
Fue socio fundador y dirigente destacado en los clubes: Centro Social La Paz, Club Nacional de Fútbol, Club Náutico Concordia.
Falleció en La Paz el 22 de abril de 1953 a la edad de 75 años. Al cumplirse el mes de su fallecimiento se realizó en el Cementerio Valdense de La Paz, un homenaje recordatorio por parte de todo el vecindario de su querida villa, al que también se unieron muchos habitantes de Colonia Valdense, Rosario, Nueva Helvecia, así como de otras poblaciones vecinas, alcanzando a reunir dicho acto una numerosa concurrencia, colocándose sobre su tumba una placa recordatoria. Para una mejor ilustración y como testimonio de los merecimientos transcribimos una publicación del periódico “El Eco Rosarino” de fecha 24 de mayo de 1953 que dice: “Homenaje a Don Pablo Esteban Long Grill. Anteayer se realizó en el cementerio de Colonia Valdense el homenaje recordatorio, que el pueblo de la Villa de La Paz (C.P.), tributó al extinto caracterizado vecino Escribano don Pablo E. Long . Hicieron uso de la palabra a nombre de los amigos del extinto el señor Juan Pedro Gonnet; por la Junta Local de La Paz el doctor Carlos A. de Fleitas; por el Centro Social La Paz el señor Carlos E. Juele; por el Club Nacional el señor Carlos María González; por el Club Náutico Concordia el señor Juan Aldo Maurín. Todos los oradores destacaron la personalidad múltiple y excepcional de Don Pablo E. Long, vida armoniosa, en su más auténtica expresión de humanismo, vigorizada por una insuperable fidelidad a los más rígidos preceptos morales”.
Por todo lo expuesto y teniendo en cuenta las loables virtudes que desde todo punto de vista reunía su personalidad, creemos de estricta justicia que una calle de su querida villa pueda llevar su nombre.
Sin más saludamos a ustedes con nuestra mayor estima. Por Movimiento Lapaceño: SILVIO MELOGNIO, Presidente – LUCÍA PUCCI, Prosecretaria.
 
LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE COLONIA
ACUERDA Y DECRETA:
Artículo 1º. DESÍGNASE con el nombre de PABLO ESTEBAN LONG GRILL al camino que corre de NE a SO desde calle Franklin D. Roosevelt hasta el Río Rosario, en la localidad de La Paz (C.P.).
Artículo 2º. Comuníquese e insértese en el Libro de Decretos de la Junta Departamental.
Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Colonia a trece de enero de dos mil seis.
 
Dr. ROBERTO CALVO, Presidente.
 
ESTELA BADÍN, Pro Secretaria.
 

 
 
Nueva Palmira, 30 de enero de 1945.

Sr. Presidente de la Junta Local
Don Martín Pedernera
Presente.

De nuestra mayor consideración:
En nombre del Comité Popular de Homenaje a Varela, tenemos el agrado de dirigirnos a esa H. Junta, solicitando la autorización correspondiente para cambiar el nombre de una calle de esta Villa, la llamada Bolivia, por la designación de JOSÉ PEDRO VARELA, ya que dicha calle por la Plaza que lleva ese mismo nombre. El motivo de esta solicitud radica en el deseo de rendir dicho homenaje a la memoria del Reformador de la Escuela Uruguaya, con motivo del centenario de su nacimiento, y sería para esa fecha que se efectuaría el cambio de nomenclatura si esa Junta con lo permitiese. Como ya se lo manifestáramos en otra oportunidad el Comité va a tratar de que estas fiestas alcancen proporciones destacadas, dado la privilegiada circunstancia en que se encuentra N. Palmira, primera población que apoyó la obra de Varela única del país que conserva la Biblioteca fundada por la Sociedad de Amigos de la Educación Popular.
Quiera esa H. Corporación acceder a nuestro justo pedido. ANITA C. DE CASTILLOS, Presidenta – ELIA S. SELLANES LAGUNA, Secretaria.

Of. 355. Colonia, julio 23 de 1945.

Sr. Presidente de la Junta Departamental
Don Ricardo Rufener.
Ciudad.

De conformidad con el Decreto de la Junta Departamental de 9 de marzo último, las Juntas Locales han proyectado, como homenaje a JOSÉ PEDRO VARELA, designar con cu nombre calles o centros públicos en sus respectivas jurisdicciones.
El proyecto de decreto que acompaña al presente interpreta la aspiración de las Juntas Locales de Carmelo, Juan Lacaze, La Paz, Nueva Helvecia y Ombúes de Lavalle, de hacer efectivo aquel homenaje, con las designaciones propuestas.
Debe hacer presente esta Intendencia, que en otros centros poblados del departamento, ya se dio el nombre de José Pedro Varela a calles públicas, por lo cual no figuran en el presente proyecto. ESTEBAN ROSTAGNOL BEIN, Intendente Municipal – LUIS HIERRO GAMBARDELLA, Secretario General.
 
La JUNTA DEPARTAMENTAL en su sesión de la fecha, con la conformidad del Sr. Intendente Municipal sancionó el Siguiente
DECRETO:
Artículo 1º. Designase con el nombre de “JOSÉ PEDRO VARELA” a los paseos y calles de los centros urbanos del Departamento que a continuación se expresan:
a) Al “Parque Municipal” de Nueva Helvecia.
b) A la “Plaza del Este” de Ombúes de Lavalle.
c) A la calle “Bolivia” de Nueva Palmira.
d) A la calle “Nueva Palmira” de Carmelo.
e) A la calle “Trinidad” de Juan L. Lacaze.
f) A la calle “16” de La Paz.
Artículo 2º. Comuníquese e insértese en el Libro de Decretos de la Junta Departamental.
Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Colonia a catorce de setiembre de mil novecientos cuarenta y cinco. 
 
 
RICARDO RUFENER, Presidente.
FRANCISCO LEGUÍSAMO, Secretario.

 
 
Colonia, 15 de noviembre de 1947.                                Of. Nº 1178.
Sr. Presidente de la Junta Departamental
D. RICARDO RUFENER
Presente.
 
Señor Presidente:
Por iniciativa del señor Presidente de la Junta Local de La Paz (C.P.) don Juan Pedro Gonnet, se constituyó en dicha Villa una Comisión de Vecinos, representantes de entidades de la localidad, con el fin de aunar ideas para dar denominación de algunas calles. Integraron dicha Comisión los señores don Juan Pedro Gonnet, don Germán Ripke, don Daniel Salomón, don Pablo Long, don Eduardo S. Rodríguez, don Carlos Juele, don Juan Van Heumen, don Miguel Salustio, don Juan Pedro Maurín, don Emilio Ebert, don Elso Barredo y don Juan Ernesto Klett, quienes después de constituirlos y celebradas sesiones llegaron a unánime acuerdo sobre las denominaciones a darse que comunicaron, como aspiración, a la Junta Local. Los vecinos, hacen constar también que paralelamente con la nueva nomenclatura, desde el mantenimiento de los números que distinguieron a las calles hasta el presente y que en las chapas del nomenclátor oficial, se inscriba también una breve leyenda, alusiva al motivo de la denominación. La Junta L. de La Paz, por resolución del 23 de octubre ppdo., expresó su conformidad con la propuesta de la Comisión de Vecinos, remitiendo a la Intendencia los antecedentes agregados, a fin de su correspondiente tramitación.
Los Municipios, desde su origen, con expresiones del sentir democrático de los vecinos rigiendo íntegramente los destinos de las colectividades a que pertenece, por intermedio de los gobernantes que ejercen su representación, constituyen el primer nexo de unión entre el ciudadano y el Estado y la forma más liberal de organización política. Son los ciudadanos de los Municipios los que impulsan con amor el progreso de las zonas en que viven y desenvuelven su actividad creadora, y son esos mismos ciudadanos, quienes más se interesan por hacer evolucionar las localidades y por dar a las mismas más amplios y promisorios horizontes. Ya se denomine Ayuntamiento, Concejo o Junta el órgano de gobierno de cada Municipio, él ha de ser, en todo momento, expresión cabal de la voluntad del vecindario, para no convertirse en usurpador de la función que desempeña. Dentro de este plano de ideas generales, el suscrito no tiene objeciones que formular al proyecto de nomenclatura que los propios vecinos, expresión auténtica del Municipio de La Paz, han formulado, que ha sido aprobado por la Junta que ejerce la delegación al Depto. Ejecutivo en el gobierno de la zona, la cual lo ha elevado a su consideración. Y cumple con las ideas expresadas, al remitirlo a estudio y resolución de ese Cuerpo, -bajo el patrocinio ahora del P. Ejecutivo-, tal como ha sido concretado por la aspiración popular. Por otra parte, se complace en señalar que los nombres propuestos, constituyen el justo reconocimiento del recuerdo hacia quienes se han distinguido en el servicio de la localidad, de la República o del mundo, y también hacia una fecha de nuestra historia, que constituye el más preciado orgullo de la nacionalidad. En cumplimiento de lo que establece el numeral 31 del Art. 19 de la Ley Nº 9.515 del 28 de octubre de 1935, remito a esa Corporación el adjunto proyecto de Decreto. El suscrito entiende que es facultad privativa del cuerpo legislativo, establecer no solo la numeración y nomenclatura de las calles, sino también aprobar las leyendas que se desean inscribir en las chapas indicadoras del nomenclátor oficial. Con estos breves fundamentos, someto a la decisión de la corporación de vuestra digna Presidencia el proyecto que acompaño, agregándose, además, los antecedentes del asunto.
Saluda al Sr. Presidente muy atte.. ESTEBAN ROSTAGNOL BEIN, Intendente Municipal – ALDO RUSSO, Secretario General.
 
LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE COLONIA
DECRETA:
Artículo 1º. Agréganse los nombres y leyendas que a continuación se expresan, por distinguir las calles de la Villa de La Paz, cuyos números se indican y permanecerán como parte integrante de las nuevas denominaciones:
CALLE Nº 1 – JUAN PEDRO RAMÍREZ: Transfirió estas tierras a la Sociedad Colonizadora.
CALLE Nº 2 – ROSA BUTLER DE PEREZ: Benefactora de la Villa, su espíritu perdura en sus hijos.
CALLE Nº 3 – JUAN DANIEL COSTABEL: Primer Maestro de Escuela y primer Edil.
CALLE Nº 4 – MIGUEL MOREL: Primer Pastor y propulsor de la Colonización.
CALLE Nº 5 – JUAN QUEVEDO: Contador de la Sociedad Colonizadora.
CALLE Nº 6 – JOAQUÍN ERRAZQUIN: Tesorero de la Sociedad Colonizadora.
CALLE Nº 7 – DANIEL GARCÍA ACEVEDO: Redactor del Código Rural y gran amigo de la zona.
CALLE Nº 8 - TOMÁS BUTLER: Espíritu generoso e impulsor del progreso local.
CALLE Nº 12 – RUPERTO DE LAS CARRERAS: Administrador de la Sociedad Colonizadora.
CALLE Nº 13 – JOSÉ ENRIQUE RODÓ: Cumbre del pensamiento americano.
CALLE Nº 14 – 25 DE AGOSTO: Asamblea de la Florida.
CALLE Nº 15 – JOSÉ ARTIGAS: Hizo la Patria y le dejó su gloria.
CALLE Nº 16 – JOSÉ PEDRO VARELA: Ofrendó su vida a la Escuela.
CALLE Nº 17 – FRANKLIN DELANO ROOSEVELT: Héroe en la paz, en la guerra y en sí mismo.
Artículo 2º. Comuníquese e insértese en el Libro de Decretos de la Junta Departamental.
Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Colonia a diecisiete de diciembre de mil novecientos cuarenta y siete. 
 
RICARDO RUFENER, Presidente.
 
FRANCISCO LEGUÍSAMO, Secretario.
 

 
Colonia Valdense, 10 de Marzo de 2003.                                  OFICIO Nº 131/03.
Sr. INTENDENTE MUNICIPAL.
Doctor CARLOS MOREIRA REISCH.
INTENDENCIA MUNICIPAL.
COLONIA.
 
De nuestra consideración:
Las Juntas Locales de Colonia Valdense y La Paz (C.P.), proponen por la presente, se denomine con el nombre del Doctor JUAN CARLOS ROSSEL, al tramo de carretera que va desde el Comercio Ingold hacia la Villa de la Paz, conocido como camino a la Positiva.
Creemos con ello interpretar el pensamiento y el deseo de la mayor parte de la población de la zona, solicitando incluir su nombre en el nomenclator haciendo justicia con quien tanto brindó a nuestra comunidad.
Deseando que nuestra iniciativa pueda ser contemplada saludan a Ud. muy atte. HUGO JOURDAN, Presidente. ALDO W. MAURIN LOPEZ, Secretario.
 
DR. JUAN CARLOS ROSSEL GERMANO
 
Los primeros años de su infancia transcurrieron en Meridiano Quinto, pequeña población de La Pampa (República Argentina), donde nació y desde donde vino con su familia a Uruguay.
Cursó estudios primarios en la Escuela Pública de Villa Muñoz y secundarios en el Liceo Héctor MIRANDA e Instituto Alfredo VAZQUEZ ACEVEDO.
Culminó sus estudios en la Facultad de Medicina y trabajó durante cinco años en Hospitales y Clínicas de Montevideo.
En 1937 inicia su actividad en el Hospital de Rosario, tomando a su cargo la Policlínica de Adultos, sala de Adultos y la asistencia domiciliaria de la mitad de la ciudad.
Al crearse la Policlínica de La Paz (C.P.) es designado interinamente hasta obtener el cargo por concurso, el que desempeñó hasta el final de su actividad ininterrumpidamente.
Posteriormente se agregó a su tarea en Salud Pública la Policlínica de Colonia Valdense, la que funcionaba en su domicilio particular sin costo por tal concepto al Estado.
Prestó asistencia en forma honoraria a diversas Instituciones: - Hogar de Ancianos. - Médico de Policía. - Defensa pasiva. - Consejo del Niño. - Seminario Católico de La Paz (C.P.) - Pastores de la Iglesia Valdense y Familia. - Campañas de vacunación. - Alcohólicos Anónimos. - Conferencia y charlas sobre diversos temas de prevención de la salud. - Etc..
Socio Fundador de AMEC, donde se desempeñó como profesional y colaboró disponiendo de la totalidad de sus bienes materiales como garantía para su creación.
Profesor de Historia Natural y de Física en el Liceo Armand Ugón desde 1941.
Integró el Comité Patriótico impulsando diversos actos y la construcción del monumento a Artigas en Colonia Valdense.
Integró Comisiones Directivas del Club Esparta y Club Naútico Corcordia.
Obtuvo la donación por parte de la Iglesia Valdense de terreno para la Policlínica, posteriormente construida con la colaboración del Club de Leones.
Cubrió una guardia médica permanente en el territorio limitado por el Río Rosario, Arroyo Cufré, Río de la Plata y ruta Nº 1, la que comprende Colonia Valdense, La Paz (C.P.), Boca del Rosario, Colonia Española, Playa Fomento, Britópolis, Blancarena, Chico Torino y zonas rurales.
Casado con Blanca ARGIMÓN CABÁN, quien además de esposa y madre de tres hijos, fue su apoyo permanente y esforzada colaboradora durante toda su actividad, viviendo en Montevideo hasta su deceso, acaecido el 18 de abril de 1999.
 
LA JUNTA DEPARTAMENTAL DE COLONIA
ACUERDA Y DECRETA:
Artículo 1º. DESÍGNASE con el nombre de Dr. JUAN CARLOS ROSSEL al tramo de carretera que va desde el Comercio Ingold hasta el entronque con Ruta 52, conocido como camino a La Positiva.
Artículo 2º. Comuníquese e insértese en el Libro de Decretos de la Junta Departamental.
Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Colonia a seis de junio de dos mil tres.
 
JORGE GÓMEZ, 1º Vicepresidente.
 
GLADYS MARTÍNEZ, Secretaria General. 
 

Publicado Diario Oficial Nº 26.318 de 14/08/2003
 

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